Qué saco elegir para el bebé según la estación
Ni frío ni calor de más: cómo acertar con el saco en invierno, en verano y en los meses de entretiempo.
Actualizada el 27 de octubre de 2026
El saco sustituye a las mantas sueltas: el bebé va abrigado, no se destapa al moverse y nada le puede cubrir la cara. Por eso es la forma de abrigo que recomiendan los pediatras para dormir. Lo que cambia con la estación es cuánto abriga el saco y qué ropa lleva debajo.
Lo primero: la medida
Elige el saco según dónde va a dormir el bebé. Nuestro saco para capazo y minicuna mide 70 × 45 cm, pensado para el capazo del carrito y la minicuna; para una cuna grande, el bebé necesitará más adelante un saco de su talla. El saco tiene que quedar ajustado al cuello y a las sisas, para que el bebé no pueda escurrirse dentro.
En invierno
- Un saco con relleno grueso, como el nuestro, y debajo un pijama de manga larga.
- En la calle, el saco del carrito evita tener que añadir mantas. Al entrar en casa o en una tienda con calefacción, ábrelo: las dos cremalleras laterales permiten abrirlo del todo o en parte sin despertar al bebé.
- No le pongas gorro para dormir en casa: los bebés regulan la temperatura por la cabeza.
En entretiempo (primavera y otoño)
- Es la época más difícil, con mañanas frías y mediodías templados. Ve por capas: un body debajo del pijama que puedas quitar, y el saco abierto o cerrado según la hora.
- Lleva una muselina o un arrullo ligero en la bolsa para los ratos en brazos.
En verano
- Con calor, basta con un body o un pijama fino, y muchas veces el saco grueso sobra. Una muselina de algodón da sombra o abriga lo justo en los ratos de aire acondicionado.
- Evita cubrir el capazo del todo con telas que no dejen pasar el aire.
Cómo saber si tiene frío o calor
No te fíes de las manos ni de los pies, que suelen estar fríos. Toca la nuca o el pecho: si están calientes y sudados, le sobra abrigo; si están fríos, le falta. La habitación, mejor entre 20 y 22 °C.
Y, como siempre que se trata de sueño y bebés, si tienes dudas, consúltalo con tu pediatra o tu matrona.



